PADRES VS ADOLESCENTES

Estamos acostumbrados a escuchar la frase" ¡Adolescentes.. ..uffff! Y en estas pocas palabras damos o recibimos muchísima información que, por otra parte,  ya tenemos preconcebida.

Es común pensar que en esta etapa, nuestros hijos son solo fuente de  problemas, falta de comunicación, broncas casi contínuas, alejamiento, y sobre todo pérdida.

Sentimos una gran pérdida, con su dolor y su duelo, al ver como nuestro pequeño que hasta hace muy poco, aún lo cuidabamos como a un bebé, de repente no lo conocemos, es otra persona distinta, arisca, aislada....se nos va!

Y cuando esto ocurre no es mas que por la percepción errónea que tenemos de esta etapa de nuestros hijos e hijas.

En la pre-adolescencia se suceden los llamados "pulsos" que comienzan a lanzarnos nuestros pequeños, y normalmente reaccionamos marcando territorio, es decir, les demostramos "quién manda aqui".
Y estas primeras reacciones no son mas que el comienzo de una batalla en la que nadie va a salir bien librado.

Creémos que con el paso del tiempo, cuando maduren, todo esto pasará, y de esta forma nos abandonamos en un  estado de resignación total a "lo que se nos viene encima".

Como decía, esto solo ocurre porque tenemos una idea de la adolescencia muy errónea, y por eso no somos capaces de de vivirla, junto a nuestros hijos, mostrando habilidades que todos tenemos, aunque no seamos conscientes de ello, para que no sea sino otra etapa mas de disfrute de toda la familia.

En el conocimiento del estado de nuestros hijos, de lo que les está ocurriendo tanto física como psicológicamente, está la cuestión. El conocimiento, la aceptación y en consecuencia el trabajo en pos de seguir educandolos, ayudándolos a continuar con su crecimiento, como es nuestro deber como padres.

Pero claro está, para hacer esto hay que remangarse, molestarse, tirarse al barro! Y no todos estamos dispuestos a hacerlo. Nos han educado a la mayoría desde la disciplina, la autoridad, el mandato, y nosotros cuando éramos adolescentes, lo que hacíamos era huir de esta forma de comunicación con nuestros padres. Unos lo hacian con mas habilidad, diciendo a todo que si , que si , que si, y luego haciendo lo que les daba la gana.
Otros lo hacían con enfrentamientos claros y abiertos ante este intento de dominación, con peleas continuas en las que toda la familia salía mal parada, y el adolescente el que mas.

Quede claro que en este artículo no me voy a referir a los hechos conflictivos que viven muchas familias, donde se están sucediendo malos tratos, aunque creo firmemente que se podrían evitar con menos miedo y mas comprensión. Renunciando al sentido de la autoridad y dominio y cambiarlo por el entendimiento de nuestros hijos.

Me explico:
Cuando tenemos a un hijo, siendo recien nacido, recabamos mucha información sobre cuales han de ser sus cuidados para procurárselos y conseguir que crezca sano y sintiéndose querido; cuando son adolescentes no pasa esto. Creemos que no lo necesitamos. Error!

Como decía, al ser aun bebés, en estos cuidados están, además de las atenciones a sus necesidades fisiológicas en alimentación e higiene, el amor y la comprensión como prioridades principales.

Con forme van transcurriendo los años, van creciendo y estos cuidados siguen igual, acompañándolos en las pequeñas responsabilidades que van asumiendo, tanto en casa como en el colegio, con sus compañeros, amiguitos, etc..

Y asi llegan a la preadolescencia y adolescencia, cada uno mas tarde o mas temprano según su madurez emocional.

Y entonces, de repente, cambiamos el chip. Dejámos de ser educadores, para comenzar a exigir la cosecha de lo que les hemos estado trasmitiendo hasta esa edad que ahora tienen.
Creemos que ya los hemos educado, y que como "no son tontos", si no nos  hacen caso, si no son ordenados, si son contestones, si nos retan, si "pasan literalmente" de  nosotros, es porque les da la gana, lo hacen a posta, por descarados, desagradecidos, malos hijos, y un largo etcétera... etcétera.... etcétera....

Y ahí es cuando se produce la ruptura, la catarsis, la Gran Crisis de la Adolescencia.
Repito: solo estamos viviendo esta etapa maravillosa de nuestros hijos desde el error mas absoluto!

Solo haré una pregunta que espero sirva para que cada cual haga su propia auto reflexión:
¿ En qué momento de su vida, un hijo deja de necesitar a sus padres?

Creo que todos vamos a coincidir en la respuesta: NUNCA.

Y esa necesidad va cambiando al compás que nosotros, todos y cada uno de nosotros, vamos creciendo, cambiando y evolucionando.

Y en estos cambios seguimos necesitando a nuestros progenitores SIEMPRE!!!
Ahí está la fórmula mágica que todos andamos buscando y que está delante de nosotros, pero no la vemos porque no nos han preparado a la mayoria, para verla.

Nos han educado desde el miedo al cambio, a la pérdida de posesión, de sometimiento y dominio que vivimos cuando somos pequeños y obedecemos a los que para nosotros lo son todo, son la verdad absoluta.

Pues bien, en la adolescencia, nuestros hijos nos siguen necesitando AUN MAS que cuando eran a penas unos recién nacidos. Esto tiene una explicación muy básica: igual que los cuidamos nosotros en esos momentos, lo hubieran hecho cualquier otra persona y nuestros hijos no hubieran notado la diferencia. No nos conocían, reclamaban el cumplimiento de sus necesidades vitales, y ahí estaban papá o mamá para cubrirlos.

Pero con el tiempo se fueron enamorando de nosotros, nos conocieron, comenzó una verdadera relación donde se dá y se toma, se comparte, se intercambia el amor real en todas sus formas y connotaciones.
Y ahí está la verdadera comunicación.

En esos años vamos enseñando a nuestros hijos, y al mismo tiempo vamos aprendiendo con ellos. Crecemos como personas, aceptando dia a dia esa responsabilidad tan grande y trascendente, que nos hace desarrollar una generosidad sin límites que no creíamos tener. Y también nos hace desarrollar un miedo al exterior que tampoco creímos tener jamas.

Y es en este miedo donde nos perdemos. Todos los conflictos entre padres e hijos adolescentes o pre-adolescentes aún, solo provienen de ese miedo desorbitado.

Tememos que al dejar de estar bajo nuestro control absoluto, vaya a pasarles las peores desgracias, tememos que se equivoquen, tememos que se caigan y ya no estamos ahi como antes en el parque, para curarles el rasguño y mimarles, tememos en realidad que se hagan mayores, que no nos necesiten.....Tememos perderlos.

Pero esto no es mas que un miedo infundado; es el apego a lo que creemos es nuestra posesión única y que, para que la dejemos ir,  van a tener que luchar mucho mucho mucho, pero mucho! Y esto es errar sobre errado.

Y es que nuestros hijos, en realidad, no quieren irse a ninguna parte. No quieren estar lejos de nosotros,  ni mucho menos. Todo lo contrario.
Lo que nuestros hijos quieren, y sobre todo necesitan, es que les ayudemos.
En plena ebullición hormonal, que como reacción física no hay forma de controlarla, y gracias a Dios que es asi, no saben ni entienden qué es lo que les está ocurriendo.

Solo sienten que están cambiando muy rápido, de repente, y ven ante ellos la vida de adultos, que sin que se sientan aun adultos, todo los está abocando a convertirse en uno de ellos. Y saben que, aunque  no están preparados, la sociedad les presiona a hacerlo.  Esto supone para ellos un duelo también, que muy pocas veces, por no decir nunca, se tiene en cuenta y habría que hacerlo. (Un duelo siempre es un duelo con todas sus etapas. Necesitan que les ayudemos a cubrir todas esas etapas para convertirse en adultos emocionalmente maduros y estables).

Se pierde la inocencia, y se les informa por todos los  medios, que tienen que desperdirse de esa inocencia que tan bien les hacia sentir, vivir: cómodos, calentitos, protegidos.......Sienten que están en medio de la calle, tirados, echados, arrojados! En un mundo en el que tienen que buscar su lugar y no tienen ni idea de cual va a ser ese lugar.

Ahí, en estos momentos, si miran hacia casa, hacia sus pilares fundamentales, hacia quienes mas aman y necesitan, y lo que ven son unos ojos inquisidores, un ceño fruncido, reproches, ordenes, desconfianza, control y dominio.....Imagináis lo solos y perdidos que se van a sentir?

Ahora es cuando nos necesitan mas que nunca, y esto es una verdad indiscutible.

Igual que cuando intentaban subir a ese árbol en el parque y los ayudábamos para que aprendieran a hacerlo sin caerse. Igual que cuando aprendían un deporte y les animábamos a hacerlo bien, a aprender las normas del juego, a superarse y dominarlo, exactamente igual ocurre ahora. Es lo mismo!

Esperan de nosotros que les permitamos salir ahí afuera, a la cancha, a aprender de este nuevo entrenador que es la calle, la vida, y poder volver a nosotros con rasguños a veces, malheridos otras, y que estaremos ahi para darles fortaleza desde la confianza y la comprensión que años atras les dimos, sin juzgarlos, sin dañarlos mas, todo lo contrario, con mas amor que nunca.

No podemos olvidar que seguimos siendo su base, su centro, alli donde necesitan volver para coger las fuerzas que siempre les hemos dado. Están creciendo , siguen creciendo, como todos, como nosotros adultos ya, y seguimos creciendo, cambiando, equivocandonos, y algunos al mirar atras, ya no tenemos a aquellos padres y.....a que seguimos necesitándolos? Si, siempre los necesitaremos, asi vivamos cien años.

Recordáis cuando de pekes, tenían una rabieta, se descontrolaban por cansancio, por estar malitos, por estar nerviosos o demasiado agitados, y lo que pedían a gritos es que les infundiéramos tranquilidad con nuestra fortaleza y seguridad como padres que sabían en todo momento qué hacer? Ahora es igual, pero con mas necesidad si cabe, con mas premura, con mas trascendencia.

Ahora, cuando peor se comporten, mas ayuda nos están pidiendo porque lo hacen por estar sufriendo mucho!
Necesitan vernos tranquilos, adultos, serenos y sensatos.
No tomemos este mal comportamiento como que nos están probando o retando. No.
Si están descontrolados, necesitan vernos controlados. Si están despistados, necesitan que nuestra brújula esté marcando siempre Su Norte. Si están como ausentes, Se están Buscando! Si están probando nuevas experiencias, están conociendo el mundo en el que viven! Y es que ESTÁN VIVOS!

Seamos conscientes que ahora es cuando se nos pide ser mas padres que nunca; es en estos momentos cuando tenemos que demostrar que estamos a la altura, y cuanto mas mentalizados estemos y actuemos en consecuencia, mejor pasará esta etapa, que va a marcar nuestra relación con esos adultos que serán mañana, y que tanto queremos y adoramos.

La comunicacion, la espera, la escucha activa, son nuestras mas valiosas armas. Conozcamos lo que están viviendo,como lo están asimilando y sin juzgarlos,  aun cuando parezca que digan barbaridades no es mas que un ensayo sobre lo que están asimilando. No los vamos a perder por ello. No se van a convertir en monstruitos ni mucho menos. Solo están ante una de las representaciones mas importantes de su vida, y nosotros somos el director ante quienes se están probando. Seamos generosos. Ellos esperan de nosotros amor y comprensión sin límites, y es lo que hemos de seguir dándoles: Amor incondicional.

Mc Coach
Terapia para padres en apuros.