COACHING Y FAMILIA


La autoestima es un sentimiento que surge de la satisfacción que experimentamos de niños cuando en nuestra vida se han dado ciertas condiciones.

La falta de estas condiciones tienen como consecuencia, en la edad adulta, el desarrollo de carencias en distintos sectores de la personalidad, necesarios para crear relaciones afectivas de calidad.

Los aspectos mas importantes son:

  • La Vinculación: como consecuencia de la satisfacción que obtiene el niño al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás reconocen también como importantes.

  • La Singularidad: Conocimiento y Respeto que el niño tiene por lo que le hace de especial y diferente, solo posible a través del reconocimiento y respeto de las personas importantes para él.

  • El Poder: Consecuencia de haberle proporcionado los medios necesarios, las oportunidades y la capacidad para modificar aspectos significativos de su vida.

  • Las Pautas: Donde se vean reflejadas las habilidades del niño para referirse a los ejemplos del resto de personas y ejemplos filosóficos y prácticos adecuados, que le van a servir para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y exigencias personales.

Tener un buen grado en todos y cada uno de estos aspectos, hará del niño de hoy un hombre seguro y feliz mañana.

Pero, qué hacer si se han producido carencias en segmentos tan importantes de nuestro crecimiento?

Ni que decir tiene que es muy difícil echar mano de una habilidad que no sólo no se posee, sino que por su ausencia, hemos adquirido sentimientos y conductas en nuestras relaciones, marcadas a fuego por esta carencia.

Sólo con el tiempo y con mucha paciencia, además de un alto grado de comprensión hacia nosotros mismos, al igual que lo haríamos con un niño que necesita volver a aprender estas vivencias, seremos capaces de poder corregir esos sentimientos de vacío que proporciona el no sentirse querido, respetado, valorado y apoyado.

Algunas pautas que nos ayudarán a recuperar estas sensaciones de satisfacción son las siguientes:

  • Estar atentos e identificar cuando estamos actuando en nuestro propio perjuicio. Ya sea en nuestras relaciones de amistad, laborales, familiares y/o de pareja. Ser conscientes de en qué momento no estamos comunicando realmente lo que sentimos, cuando nos estamos boicoteando a nosotros mismos y comportándonos como aquel niño que actuaba según el cliché en el que lo habían encasillado.
  • No ser severos ni castigarnos tras estos momentos. Necesitamos tener en nosotros mismos la fé suficiente que no tuvieron. Ante todo no culparnos mas: ya lo hicieron lo suficiente, no?
  • Tomar como norma un "click" que nos pare automáticamente cuando nos estemos dañando a nosotros mismos: una frase que personalizaremos e incorporaremos a base de entrenamiento y paciencia, y que nos diremos mentalmente. Será una Orden que le demos a nuestro cerebro. Por ejemplo: "NO", "PARA", "RESPIRA", o un simple "ASI NO !!". Poco a poco nos iremos frenando y obligándonos a transmitir quienes somos en realidad. Aquellos que quedaron ocultos detras de insatisfacciones, miedos, bloqueos, y sentimientos de no ser aceptados tal cual éramos.
  • Tener conversaciones mentales con nuestros semejantes en donde nos desembolveremos como deseamos, con seguridad, asertividad, sin miedos ni agresividad, sin timidez ni servilismo, sin payasadas ni corazas. Estas conversaciones, cuanto mas numerosas sean, a ser posible imaginando casos reales que en breve vamos a vivir, nos servirán de guía maestra. Nos estaremos imitando a nosotros mismos. Será fantástico!
  • Premiarnos cuando actuemos con el resultado de satisfacción, pero no bajar la guardia. Muchos años de costumbres no se borran de un dia para otro. Este será un trabajo paso a paso, en el que incorporaremos unos hábitos de conducta acordes y saludables, y que nos proporcionarán relaciones satisfactorias externas y más importante aún: internas.

"La infancia es el patio en el que se juega toda la vida."